ALQUIMIA CHAMÁNICA POSITIVA
ENFOCADA HACIA UNA EVOLUCION ASCENDENTE
La Alquimia y el Chaman:
Los chamanes actuamos como guías, maestros y sanadores, siendo nosotros meros intermediarios entre la naturaleza y los Devas y elementales portadores de energías psíquicas. Estos necesitan un transformador de energías para que puedan ser integradas en las físicas sin ningún, digámoslo así, cortocircuito en la persona receptora, conectando así las fuerzas cósmicas y las naturales. El término «chamán» tiene sus raíces en palabras siberianas y sugiere un «sabio» o «alguien que sabe». Esta forma de alquimia no necesita de ningún tipo de trance chamánico, ya que su conexión con lo divino se ejerce de un modo natural, como la naturaleza misma.
La Cueva del Ciervo
La cueva es el espacio más radicalmente opuesto al confort. En ella no hay concesiones, ni adornos, ni seguridades superfluas. Su ley es la desnudez: solo lo esencial puede entrar. Aceptar la austeridad, con su exigencia de lo mínimo necesario, no es una opción, sino una condición imprescindible para cruzar su umbral y, más aún, para permanecer en su interior. Porque la cueva, aunque sea lugar de paso, reclama tiempo. No basta atravesarla; es necesario habitarla lo suficiente como para que el ruido interior se apague y emerja la voz de su silencio, una voz que no grita, pero transforma.
En la penumbra de la cueva, el ser humano se enfrenta a sí mismo. Allí caen las máscaras y se revela la verdad desnuda. Es un espacio de prueba y de gestación, donde la oscuridad no es ausencia, sino promesa. La cueva purifica, despoja y prepara. Solo quien acepta su dureza puede salir de ella renovado, con la mirada más clara y el corazón más atento.
El ciervo, animal salvaje de cuernos elevados, irrumpe en este escenario como un símbolo vivo del alma en tensión. Su figura encarna el anhelo profundo de Dios, la sed que no se sacia con lo inmediato. En la tradición cristiana, representa a Jesucristo que lucha y vence al mal, al Bien que se impone sobre la oscuridad, pero también a la prudencia: sabe cuándo avanzar, cuándo detenerse y cuándo huir para preservar la vida.
En la simbología bíblica, el ciervo es imagen de piedad, devoción y seguridad bajo el cuidado divino. “Como el ciervo busca corrientes de agua, así mi alma te busca a Ti”, expresa ese deseo ardiente del Señor, esa inquietud interior que empuja a superar obstáculos, pendientes y peligros. Su ligereza y gracia hablan de una fuerza que no es violenta, sino perseverante; de una victoria que se alcanza por fidelidad más que por imposición.
Criatura tímida y hermosa, el ciervo también puede simbolizar la inocencia y la pureza del corazón, una sensibilidad abierta al misterio. En el encuentro entre la cueva y el ciervo se revela un camino espiritual: el del alma que acepta el despojo, atraviesa la oscuridad y, desde el silencio, se lanza nuevamente a la búsqueda del agua viva.
Los Miembros exclusivos de la cueva del ciervo lo son por mérito propio, han sabido reconocer desde siempre que el trabajo evolutivo no se consigue con un taller de fin de semana y han estado ahí durante años y han estado apoyando con su constancia el desarrollo de la evolución global, por eso mi mayor agradecimiento.
EN LA NUEVA ERA: hay que integrar los elementos de los que no disponemos.
A nivel evolutivo, la Nueva Era es la era de aire, en donde los primeros 200 años serán trascendentales y en los que no hemos hecho más que empezar a vislumbrar lo qué, o como se vivirá en ella. Es imperioso integrar los 5 elementos para poder manifestar con equilibrio el elemento Aire, el manifiesto de la nueva Era.
La falta de equilibrio de estos a nivel interno en toda la humanidad, por la subida de frecuencia, hará que se desate (ya está sucediendo) un desequilibrio en la tierra, que solo nos afecta a aquellos que no hemos realizado ese trabajo de integración de los elementos. De la tierra no hemos de preocuparnos porque está muy conectada con el resto de planetas del universo, en sintonía y con un poder y fuerza de transmisión inmensa, además de estar subiendo su frecuencia, ascendiendo en busca de su mónada para la integración de la parte femenina de la tierra con su parte masculina, chispa espiritual, (algo así como una chispa de Sol). Imposible de imaginar tanta fuerza.
Esto alude a una búsqueda de integración total de los elementos, por lo que el ser humano también ha de integrar los elementos, parte necesaria e intrínseca del cuerpo físico necesario para poder integrar esa chispa nuestra, de dónde todos partimos y la que nos aporta vida, voluntad y sabiduría. La no integración de estos elementos provoca un descontrol de estos mismos en la tierra por su afinidad o directamente por ser tierra.
Los pensamientos, las emociones, el instinto, proceden de estos elementos de ahí que los distingamos por estos mismos.
Necesitamos de un equilibrio de los elementos de la tierra, la humanidad en su conjunto los habrá de integrar para sentirlos, verlos, reconocerlos y amarlos.
Entonces nos encontraremos con la ley de correspondencia positiva que nos afirma:
«Todo lo que sucede alrededor de una persona refleja lo que le está ocurriendo por dentro. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba». De acuerdo con lo que llevamos dentro, atraemos a personas y situaciones.
En tiempos de Abraham, el maestro Hermes Trismegisto aseguraba que toda la información sobre un hombre se podía encontrar en solo una gota de su sangre, y que, dentro de cada hombre, se hallaba representada la totalidad del universo.
Sigo pensando que el desequilibrio de los elementos es una falta de integración de estos por el hombre.
El Principio de Correspondencia:
«Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera «
Todo lo micro es un reflejo fiel de lo macro. Siempre hay una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos, entre los estados del ser y de la vida. El Kybalión.
Los chakras son fieles reflejos de estos desequilibrios y el hombre está hecho de estos elementos. La no integración de los mismos manifiesta un desequilibrio en masa en la humanidad. Este desequilibrio desestabiliza el propio equilibrio entre nosotros y la tierra, entre los chakras del hombre y los de la tierra, si además sabemos que la tierra está subiendo su frecuencia y que solo un pequeño porcentaje de los seres humanos se están alineando con ella, entendemos con esto que la fiesta está servida.
En este contexto los chakras del primero al tercero deberían de estar ya integrados a través del chakra unificado porque la frecuencia así lo pide, lo reclama y lo exige.
Hemos de entrar en el cuarto chakra, el del amor, porque esta manifestación ya está reflejada en la energía de la Tierra, el bien y el mal existe y existirá por qué no es ni bien ni mal, eso depende de la energía que alimentemos por lo que puede llevar muchos, muchos, años llegar a ella.
Por lo que es primordial desde mi premisa la integración de los elementos.
Por todo ello, y por la fuerza chamánica que ella nos concede a través de los elementales, en la nueva Era se nos permite dejarlo todo atrás y empezar con la integración de los 5 elementos.
Espíritu: El quinto elemento
El espíritu es un elemento que conecta los otros cuatro elementos y es fuente de energía para la magia. No puede percibirse de manera física, sino a través de nuestros sentidos espirituales, siendo la clave para realizar una verdadera conexión con lo espiritual y trascendental.
¿Qué es el éter espiritualmente?
Partiendo de la estabilidad de la tierra, pasando por el fluir del agua, la pasión del fuego y la ligereza del aire, llegamos al elemento que hace posible todo lo demás: el éter o «espacio». El éter es nada y todo al mismo tiempo. Es quietud, pero es precisamente lo que hace posible todo movimiento y toda vida.
Urano, Mercurio y los Planetas Transpersonales
Urano es la representación, es el regente de la nueva Era, el señor del cambio, la revolución, la libertad, lo imprevisto y la rebeldía por excelencia.
Mercurio, el mensajero de los dioses (Hermes), es el único planeta que puede dar información sobre la parte positiva y negativa de toda información, libre de juicios, por ello es el que favorece el intercambio de ideas. Un paralelismo con lo chamánico.
Te enseña que hay diferentes formas de entender el mundo, lo que favorece la comunicación con el otro; unos serán afines, otros totalmente contrarios en referencia a nuestra forma de pensar, que está por encima del bien y del mal.
Pues bien, Mercurio ayudará en todo lo referente a la nueva información que nos trae Urano, en conjunto con Neptuno y Plutón, los tres planetas transpersonales, los tres encargados de realizar el cambio en la humanidad, ya sea de manera consciente o no. Recordemos que no son planetas personales, por lo que no tenemos ningún tipo de control sobre ellos. Solo podemos intentar sincronizarnos con ellos, no controlar su fuerza transformadora que ejercerán a través nuestro.
Estas energías más elevadas y espirituales requieren también de una transformación, y para sintonizar en sincronicidad con ellas es bueno entender su energía y conseguir el acceso a la misma. Para ello, una buena opción es trabajar con hologramas, desde donde esta energía, una vez integrada, se transformará en entendimiento. Por eso el Reiki «Yo Soy» es ideal para este fin, porque en esta Nueva Era es de máxima prioridad trabajar los símbolos que sean específicos para ti.
Conócete a ti mismo y conocerás a Dios
Los elementales o genios de la naturaleza son seres mitológicos que tienen como propósito reinar dentro de su elemento, formar parte y proteger todo aquello que lo componga.
La siguiente es una clasificación básica de los seres elementales, aunque existen muchas otras:
| Elemento | Elementales | Evocación | Cualidades |
|---|---|---|---|
| Éter | Devas, Coros Angélicos | Siempre | Espiritualidad y trascendencia |
| Aire | Silfos, Sílfides, Sylvestris, Elfos | Primavera | Inspiración e inteligencia |
| Fuego | Salamandras, Dragones, Vulcanos, Djinns, Fénix | Verano | Energía y fuerza vital |
| Agua | Ondinas, Nereidas, Ninfas, Sirenas, Tritones | Otoño | Sentimientos y emociones |
| Tierra | Gnomos, Duendes, Hadas, Trasgos, Trolls | Invierno | Estabilidad física y material |
Como chamán, trabajo acompañando procesos de transformación consciente, facilitando la integración de energías sutiles en el plano físico de manera armónica y natural, actuando como puente entre las fuerzas que nos rodean y la experiencia humana. Puedes conocer más sobre mí y mi recorrido haciendo clic en mi Perfil Espiritual.
Iremos trabajando los elementos a través de los talleres de interacción activa, proactiva e intuitiva, sosteniendo un proceso de alquimia personal orientado a la transformación, integración y equilibrio de la energía.
A través de nuestro Yo Soy conectaremos con los elementos y sus elementales para que nos guíe y nos mantenga informados sobre cómo se va desarrollando el proceso energético y alquímico que estamos realizando, como vía de autoconocimiento y armonización. El propósito es integrar y equilibrar los elementos que se encuentran en desequilibrio, facilitando una mayor coherencia, conciencia y armonía interior.