Si en la sociedad no hubiera mal, solo bien, no vendríamos de la era de Piscis, donde la polaridad era necesaria para encender nuestra luz, y donde existía Karma, pero también Dharma. Tanto el karma como el Dharma se arrastran desde hace eones a nivel individual, familiar, colectivo, etc.
Entonces, ¿qué sucede en la era de Acuario?.
Se habla de los 200 primeros años de esta era como un periodo en el que la sociedad ya estará sumergida en ella, no de los 2160 años que más o menos dura cada era. Estos primeros 200 años es donde reconoceremos los avances más visibles, como son en las tecnologías, pero esto no es lo primero ni lo prioritario para avanzar; será zanjar “temas” porque pertenecen a la otra era. En principio nos encontraremos que si el Ser está en equilibrio, la polaridad de la nueva era será más fácil de trabajar al no traer asignaturas pendientes. He oído, y estoy de acuerdo, que incluso puedes tener una nueva carta astral, nueva vida, nueva información.
La nueva era nos va a poner a prueba el ego espiritual que también lo hay. Nos pondrá a prueba tanto la mucha eficacia personal como la carente, las creencias como las no creencias, porque es información recibida de nuestro Yo Soy que está en una frecuencia muy elevada, diría que, en otra dimensión, pero como está fuera del espacio y del tiempo, es difícil de explicar. Este o estos Yo Soy, somos nosotros mismos, pero con una marcada y evidente polaridad. Para que esta conexión sea cada vez mayor y más integrada, hemos de transmutar el concepto del bien y del mal perteneciente a la era anterior dado que nada de lo anterior tiene cabida en el hoy. Este Yo Soy tiene la potestad de ayudar, gestionar, dirigir, todo lo necesario para nuestra evolución, pero no hay que olvidar que las emociones y los apegos son de dimensiones inferiores, por lo que puede ayudarnos no solo por encima del bien y del mal, sino con total objetividad (el amor busca la evolución, el enamoramiento la posesión).