Tener el corazón frío, pero empático

Es la expresión de tener un corazón en calma, sereno y en equilibrio, volviendo a la tradición taoísta, sería “El vacío del SHEN” “El vacío del Corazón”

Si tengo un “corazón vacío” puedo sentir mi conexión con él.

Para ello, debo de estar en silencio, atento y presente, separando mis pensamientos para captar y diferenciar, al momento, si son proyecciones mentales y emocionales; es estar como un espectador, sin involucrarme.

 

Así, la respuesta y la acción consecutiva que le precederá será la apropiada y ecuánime porque nace desde el discernir y el comprender, sin influencias.

 

Me lleva a “La coherencia conmigo mismo”

En las situaciones que se nos presentan, actuar en cohesión con lo que eres, con lo que has reconocido como genuino en ti, con la conexión del corazón y más allá de lo consciente, te llevará al equilibrio desde la sabiduría ya manifestada que te sostiene y empodera, por tanto, no te afectarán ni para “bien ni para mal”, porque trasciendes desde el “entendimiento”, porque ya te has identificado sin artificios, porque eres coherente e íntegro contigo mismo y sabes lo que quieres, porque además, aceptas la unidad individual, sus procesos y sus tiempos.

De aquí, la empatía que deriva del no juicio, de la toma de perspectiva, de la no imposición de criterio, de saber escuchar y comprender, pero distanciandome del sentimiento para no hacerme cómplice de la emoción.

 

La ambivalencia del “AMOR” y el binomio del chakra corazón

Hemos llamado ambivalencia del “Amor” a las dos formas de expresarse y de corresponder:

Una es efímera, condicionada por apegos, deseos, determinación de posesión e interés, es la Polaridad, por tanto, representativa de restricción, YOES Inferiores = Amor limitante.

La otra, es eterna, desapegada, desinteresada, respetuosa, empática, benevolente, es la Unicidad, por tanto, representativa de libertad, YO Superior = Amor Incondicional.

Estos dos conceptos nos llevan al binomio del chakra corazón, donde se expresa el amor.

En función de su naturaleza estará en un plano inferior (1º ejemplo) o superior (2º ejemplo).

Por tanto, para conducirlo a un plano superior, hay que liberarlo de los “pesos”, los YOES, provenientes del plano inferior que nos condicionan y restringen para pasar el puente de acceso que hay entre uno y el otro.

Cuando llegamos al Amor Incondicional nos unificamos con el Universo, con la Existencia y la Nada, siendo parte del “Proceso Integrador”.

 

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